El pasado fin de semana tuve el gusto de comer unas exquisitas gambas de Palamós. Increíbles. Antes de probarlas, las puede ver crudas y presentaban el color rojo intenso tan característico de este crustáceo que se pesca en el litoral ampurdanés –entre el Cap de Begur y la riera de Ridaura (Platja d’Aro)-.
A simple vista ya prometían, pero una vez horneadas sobre una capa de sal gorda, cumplieron todas las expectativas. La carne era muy melosa y su sabor intenso y suculento. Las acompañamos de un albariño fresco y fragante, el Luna Creciente. Todo un placer.
Y es que este producto tan apreciado por gourmets y chefs de la zona, tiene su intríngulis. Por un lado, porque periódicamente –más o menos cada diez años- la gamba roja desaparece de las costas del Baix Empordà. Un misterio que tenía en vilo hasta hace un par de años a los pescadores de la zona, hasta que un estudio elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ayudó a desvelarlo.

La mejor época para degustar gambas de Palamós es entre mayo y julio
Se comprobó que cada diez años más o menos se dan inviernos muy fríos y ventosos. La diferencia de temperatura entre el agua de la superficie y la del fondo provoca que se formen fuertes corrientes marinas que arrastran las gambas a una profundidad de hasta 2.000 metros. Allí ya no llegan las redes de los pescadores, que no capturan por debajo de los 900 metros. Esto explica porque en los años 1998, 1999, 2005 y 2006 resultaba imposible encontrar gambas de Palamós en las lonjas.
La buena noticia es que las corrientes además de llevarse por delante los caladeros de gambas, también arrastran todo tipo de nutrientes, que aseguran la supervivencia y facilitan la reproducción de este crustáceo. De esta manera, cuando las gambas vuelven a subir más cerca de la superficie del mar lo hacen en mayor cantidad y, para regocijo de los pescadores, las capturas son copiosas.
Por otra parte, ha habido mucha picaresca entorno a la gamba de Palamós, que puede alcanzar los 120€/kg. Las de este fin de semana sé que las compraron en un mercado de Barcelona a 70€/kg. El precio picaba. Pero a lo que íbamos. Algunos vieron en este producto una buena oportunidad de negocio y hacían pasar por gamba de Palamós, algo que no lo era.
Para atajar cualquier intento de engaño, la Generalitat ha avalado la creación de la marca “Gamba de Palamós”. El reglamento aprobado permitirá certificar el origen y calidad del producto y promover y divulgar las virtudes de este crustáceo. Para empezar, los pescadores que quieran ofertar producto bajo esta marca se deberán someter a una auditoria previa que garantice su origen. El control se extenderá también a pescadores y restauradores.
Desde aquí nos parece una iniciativa fantástica. Nosotros intentaremos disfrutar de la Gamba de Palamós -pero de la de verdad- siempre que nos sea posible. Aunque a juzgar por su precio, será muy de vez en cuando. Esperemos que cuando llegue su mejor época –entre mayo y julio- sean más asequibles y las podamos degustar bien en casa, bien en algún restaurante de la bahía de Palamós y Calonge, que ofrezca el Menu de la gamba.